—No llorés —le dijo Oliveira a Babs, hablándole al oído—. No llorés, Babs, todo esto no es verdad.
—Oh, sí, oh sí que es verdad —dijo Babs, sonándose—. Oh, sí que es verdad.
—Será —dijo Oliveira, besándola en la mejilla— pero no es la verdad.
viernes, 12 de junio de 2009
jueves, 11 de junio de 2009
Toc, toc.
—Despertémonos —decía Oliveira alguna que otra vez.
—Para qué —contestaba la Maga, mirando correr las péniches desde el Pont Neuf—. Toc, toc, tenés un pajarito en la cabeza. Toc, toc, te picotea todo el tiempo, quiere que le des de comer comida argentina. Toc, toc.
—Está bien —rezongaba Oliveira—. No me confundás con Rocamadour. Vamos a acabar hablándole en glíglico al almacenero o a la portera, se va a armar un lío espantoso. Mirá ese tipo que anda siguiendo a la negrita.
—A ella la conozco, trabaja en un café de la rue de Provence. Le gustan las mujeres, el pobre tipo está sonado.
—¿Se tiró un lance con vos, la negrita?
—Por supuesto. Pero lo mismo nos hicimos amigas, le regalé mi rouge y ella me dio un librito de un tal Retef, no... esperá, Retif...
—Ya entiendo, ya. ¿De verdad no te acostaste con ella? Debe ser curioso para una mujer como vos.
—¿Vos te acostaste con un hombre, Horacio?
—Claro. La experiencia, entendés.
La Maga lo miraba de reojo, sospechando que le tomaba el pelo, que todo venía porque estaba rabioso a causa del pajarito en la cabeza toc, toc, del pajarito que le pedía comida argentina. Entonces se tiraba contra él con gran sorpresa de un matrimonio que paseaba por la rue Saint-Sulpice, lo despeinaba riendo, Oliveira tenía que sujetarle los brazos, empezaban a reírse, el matrimonio los miraba y el hombre se animaba apenas a sonreír, su mujer estaba demasiado escandalizada por esa conducta.
—Para qué —contestaba la Maga, mirando correr las péniches desde el Pont Neuf—. Toc, toc, tenés un pajarito en la cabeza. Toc, toc, te picotea todo el tiempo, quiere que le des de comer comida argentina. Toc, toc.
—Está bien —rezongaba Oliveira—. No me confundás con Rocamadour. Vamos a acabar hablándole en glíglico al almacenero o a la portera, se va a armar un lío espantoso. Mirá ese tipo que anda siguiendo a la negrita.
—A ella la conozco, trabaja en un café de la rue de Provence. Le gustan las mujeres, el pobre tipo está sonado.
—¿Se tiró un lance con vos, la negrita?
—Por supuesto. Pero lo mismo nos hicimos amigas, le regalé mi rouge y ella me dio un librito de un tal Retef, no... esperá, Retif...
—Ya entiendo, ya. ¿De verdad no te acostaste con ella? Debe ser curioso para una mujer como vos.
—¿Vos te acostaste con un hombre, Horacio?
—Claro. La experiencia, entendés.
La Maga lo miraba de reojo, sospechando que le tomaba el pelo, que todo venía porque estaba rabioso a causa del pajarito en la cabeza toc, toc, del pajarito que le pedía comida argentina. Entonces se tiraba contra él con gran sorpresa de un matrimonio que paseaba por la rue Saint-Sulpice, lo despeinaba riendo, Oliveira tenía que sujetarle los brazos, empezaban a reírse, el matrimonio los miraba y el hombre se animaba apenas a sonreír, su mujer estaba demasiado escandalizada por esa conducta.
"Rayuela", Capitulo 4. Julio Cortazar
miércoles, 10 de junio de 2009
PICAPORTE!
No es que yo me meta ni me importe
pero si perdés el Norte
no va a haber ya dios que te soporte
pero si perdés el Norte
no va a haber ya dios que te soporte
lunes, 8 de junio de 2009
C'mon let's crawl crawl crawl
Que gran negocio seria vender sueños. Uno tendria como clientes a esos personajes que viven en la rutina, y no tienen mas que pensar que van a hacer al otro dia. O podria venderles a aquellos que perdieron las esperanzas y por ende tambien los sueños que tenian guardados. Ojo, aquellos que sueñan, si son ambiciosos, tambien me vendrian a comprar... los sueños nunca sobran....
Ahora, si se pondria dificil en cuanto al tema de que deberia dormir bastante para satisfacer la demanda... y no podria hacerlo yo solo, contrataria a algun otro soñador para que me abastesca y le pagaria con plumas para su almohadón.
Tambien venderia manuales para autogestionar sus propios sueños ... generarlos y atraparlos. A aquellos que les agrada soñar cosas imposibles o historias de hadas, o alguien que quiera un sueño aleatorio.... hay tambien esos masoquistas que les gustan las pesadillas.. (a mi me gustan, porque son entretenidas, cuando te despertas y te pones a pensar, no era tan malo pero te asustaste igual).
Bueno, señor, mas o menos es esa la franquicia, no se si le interesará...
Ahora, si se pondria dificil en cuanto al tema de que deberia dormir bastante para satisfacer la demanda... y no podria hacerlo yo solo, contrataria a algun otro soñador para que me abastesca y le pagaria con plumas para su almohadón.
Tambien venderia manuales para autogestionar sus propios sueños ... generarlos y atraparlos. A aquellos que les agrada soñar cosas imposibles o historias de hadas, o alguien que quiera un sueño aleatorio.... hay tambien esos masoquistas que les gustan las pesadillas.. (a mi me gustan, porque son entretenidas, cuando te despertas y te pones a pensar, no era tan malo pero te asustaste igual).
Bueno, señor, mas o menos es esa la franquicia, no se si le interesará...
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